lunes, 19 de junio de 2017

Fighting.

Es increible lo mucho que puede pasar en un plazo determinado.

Había dejado de escribir porque de un día para otro mi vida cambió y hasta el día de hoy sigo luchando por volver a ser la persona que fui alguna vez. Han pasado tantas cosas en este tiempo, por un momento sentí que todo me consumía, volver a estar en la misma situación de hace algunos años pero esta vez 10 veces peor, sentía que no podía. Me fui de casa, ella se fue de este mundo y ahí comenzó todo...

Ya iba por el mes de diciembre cuando todo se comenzó a salir de las manos, no tenía paz, vivía intranquila y por mucho tiempo me sentía sola, ya no tenía a nadie con quien hablar mientras todo a mi alrededor se desmoronaba, y cuando todo estalló solo me quedó recurrir a la persona que siempre estuvo a mi lado, me tocó contarselo todo y esperar que entendiera porqué no se lo habia contado antes, lo entendió y me apoyó de tal manera que me hacía creer que no estaba pasando nada en realidad, aquel día me quedé dormida llorando en sus brazos.
Todo en ese entonces estaba mal, pero cuando estaba con él podía olvidarlo, podía tener un momento de felicidad y disfrutar solo de su compañía, él fue la mejor medicina.

Cuando todo se descontrola y pisas fondo, lo único que queda es esperar a que la tormenta pase y volver a flote, pensé que no podrías hundirte más si ya estabas abajo, pero claro, la vida te sorprende algunas veces. Encontré un poco de paz en un lugar familiar pero inesperado y así viví mis días hasta que llegó la noticia de su llegada. Estaba preocupada y un poco triste porque sabía que a su regreso yo ya no iba a estar, al menos no de la manera que ella quería, las cosas habían llegado lejos como para regresar a casa, no estaba lista. Sentía que iba a venir a decepcionarse de todo lo que estaba pasando, eso me partía el corazón y al mismo tiempo me hacía sentir culpable, quizás hubiera podido aguantar un poco más, quizás hubiera podido darle mas tiempo, pero eso se sentía tan difícil...

Fueron pasando los días mientras pensaba en lo que podía hacer, cada vez estaba más cerca su llegada, después de 6 meses la iba a volver a ver, cuando pensé que no regresaría más, cada día faltaba menos para reencontrarme con ella. Su llegada estaba prevista para el lunes 9 de enero y así sin esperarselo uno, falleció el viernes 6.

Aquel día eran las 11:20am cuando recibí la llamada de mi prima llorando, yo había llegado a mi trabajo, estaba caminando rumbo a la oficina, comencé a caminar más lento mientras la escuchaba decir que Amelia se estaba yendo, que ya no resistía más y que la iban a desconectar. Colgué minutos después y entré al baño a llorar, lloré con tanta tristeza que no podía creer lo que estaba sintiendo. A las 12:00pm salgo del baño para reincorporarme a mi trabajo y a la 01:20pm me mandaron un mensaje diciendo que ya se había ido, agarré mi celular, lo leí y lo guardé. Terminé de atender a un cliente y me fui al pasillo a llorar, si bien ya me lo esperaba, no podía terminar de creerlo. Estaba pasando, mi Melita se había ido y estando tan lejos... Otra persona más de la que no me pude despedir. Y no cualquier persona, mi Amelia, mi abuelita adorada, mi madre, quien dio todo por mí hasta el último momento, la persona que me crió desde bebé, mi Melita se había ido de mi lado para siempre y no pude darle un beso, un abrazo, no pude verla ni siquiera, no pude hacer nada más que llorar. Si mi mundo se estaba acomodando de nuevo, con eso no solo volvió a colapsar, si no que cayó por completo, caí por completo y no puse resistencia, me dejé llevar al vacío.

Depresión es una palabra tan fuerte pero usada con tanta facilidad, hay quienes no entienden y probablemente nunca lo hagan, vamos que yo tampoco lo entendía, hasta que me tocó vivirlo. Nunca creí que una persona podría hundirse tanto y en tan poco tiempo, y nunca falta el "eso nunca me va a pasar a mí" pero no cantes victoria tan rápido, que pasa, y pasa en el momento que menos te lo esperas. Te golpea con tanta fuerza que no ves vida en nada, nada te importa, nada te preocupa, porque lo peor que te pudo pasar, ya te pasó, te está pasando, lo estás viviendo. Siempre pasa que te imaginas como sería el día que... pero cuando el día llega, no puedes creer que puedas sentir tanto dolor, tanta angustia, tanta tristeza, no puedes creer que estés tan perdida, es terrible, ojalá nadie tuviera que vivirlo, pero bueno, es el ciclo de la vida, ¿no?

El ser humano tiene que aprender a reconocer cuando no puede luchar solo, pienso que es de personas valientes pedir ayuda cuando realmente la necesitan y yo ya no quería seguir así.
Estar rodeado de personas no deja de hacerte sentir solo, y así era como yo me sentía, sentía que nadie, por mucho que tratara, podía entender mi dolor. No encontraba resignación en ningún lugar, estaba tan hundida y al mismo tiempo con tantas ganas de salir ya de eso, ya no lo hablaba con nadie para no tener que revivir la historia en mi mente, trataba de distraerme pero en cuanto estaba sola, los recuerdos golpeaban y golpeaban con fuerza.
Era tanto lo que me consumía que debía parar, y así fue como conocí a Dora, mi psicóloga.
Desde entonces ella me ha ayudado, o al menos lo ha estado intentando bastante, pero, citándola, solo puedo decir que "no soy una persona flexible", lo que quiere decir que no me abro a las posibilidades u oportunidades. Dora es de las psicólogas que no te dicen lo que quieres escuchar, es de aquellas que te tratan con dureza, que te dicen la verdad que no querías que nadie te dijera, de ese tipo que yo necesitaba. Fueron conversaciones infinitas, risas, lágrimas, rabia, aparentemente Dora me estaba conociendo más de lo que yo quería aceptar y cada sesión siempre salía con algo más, con "eres más esto" "haces mal esto otro", le tenía una especie de cólera porque a nadie le gusta escuchar que te critiquen tanto, pero de eso se trataba, de que yo me diera cuenta, de que despertara ya. No era una etapa de duelo que iba a pasar tan fácilmente, no era algo que venía y se iba, era algo que había estado en mí por tanto tiempo, no necesitaba compasión, necesitaba dureza y Dora definitivamente era buena con eso.

Así de la mano de ella, de mi familia, de mi mejor amiga y sobretodo de mi novio, es que el día de hoy, después de algunos meses, estoy volviendo a ser la persona que era antes, intentandolo al menos, se me hace más fácil cada vez, pero no deja de ser una lucha constante entre los recuerdos y la realidad, a veces pienso que esto no está pasando y eso es lo peor que una persona puede hacer, hay que estar consciente de lo que se está viviendo, con todos tus miedos, con todo lo que te hizo llegar al punto en el que estás, no hay que olvidarlo, solo recordarlo lo suficiente como para que pises tierra sin que te duela.

Yo la sigo extrañando y cada día que pasa me recuerdo a mí misma que ya no está y que sin embargo todo sigue, nada se detiene, el tiempo sigue corriendo, la vida no para cuando pienso en ella, aunque mi corazón diga lo contrario.
Toda en esta vida son etapas, y la que estoy viviendo ahora es mucho mejor que la anterior, me siento más tranquila, vivo más feliz, tengo al lado a una excelente persona que no me ha dejado sola en ningún instante desde que todo comenzó, a quien no le importa estar sentado en una sala de espera mientras yo hablo con Dora, quien me contesta las llamadas a las 03:00am cuando no puedo sola, quien me lleva de la mano a todos lados, quien me hace sentir segura, fuerte. La vida me quitó personas importantes, sí, pero al mismo tiempo me mandó un ángel, a mi compañero de vida, todo a su lado se vuelve más fácil, más simple, es como si nada pudiera tocarme cuando estoy con él, es una bendición en mi vida, estoy segura que esta historia no hubiera sido la misma sin el a mi lado. Le agradezco una y mil veces todo lo que ha hecho y sigue haciendo por mí, me hubiera encantado que Amelia y él se conocieran para que ella supiera que me estaba dejando con la persona correcta, que no se preocupara más por mí, que iba a salir adelante.

Y en eso estoy y en eso seguiré, no tengo nada comprado, ni asegurado todavía, pero hoy por hoy he regresado al camino y no planeo volver a perderme en ningún futuro.














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