lunes, 19 de junio de 2017

Fighting.

Es increible lo mucho que puede pasar en un plazo determinado.

Había dejado de escribir porque de un día para otro mi vida cambió y hasta el día de hoy sigo luchando por volver a ser la persona que fui alguna vez. Han pasado tantas cosas en este tiempo, por un momento sentí que todo me consumía, volver a estar en la misma situación de hace algunos años pero esta vez 10 veces peor, sentía que no podía. Me fui de casa, ella se fue de este mundo y ahí comenzó todo...

Ya iba por el mes de diciembre cuando todo se comenzó a salir de las manos, no tenía paz, vivía intranquila y por mucho tiempo me sentía sola, ya no tenía a nadie con quien hablar mientras todo a mi alrededor se desmoronaba, y cuando todo estalló solo me quedó recurrir a la persona que siempre estuvo a mi lado, me tocó contarselo todo y esperar que entendiera porqué no se lo habia contado antes, lo entendió y me apoyó de tal manera que me hacía creer que no estaba pasando nada en realidad, aquel día me quedé dormida llorando en sus brazos.
Todo en ese entonces estaba mal, pero cuando estaba con él podía olvidarlo, podía tener un momento de felicidad y disfrutar solo de su compañía, él fue la mejor medicina.

Cuando todo se descontrola y pisas fondo, lo único que queda es esperar a que la tormenta pase y volver a flote, pensé que no podrías hundirte más si ya estabas abajo, pero claro, la vida te sorprende algunas veces. Encontré un poco de paz en un lugar familiar pero inesperado y así viví mis días hasta que llegó la noticia de su llegada. Estaba preocupada y un poco triste porque sabía que a su regreso yo ya no iba a estar, al menos no de la manera que ella quería, las cosas habían llegado lejos como para regresar a casa, no estaba lista. Sentía que iba a venir a decepcionarse de todo lo que estaba pasando, eso me partía el corazón y al mismo tiempo me hacía sentir culpable, quizás hubiera podido aguantar un poco más, quizás hubiera podido darle mas tiempo, pero eso se sentía tan difícil...

Fueron pasando los días mientras pensaba en lo que podía hacer, cada vez estaba más cerca su llegada, después de 6 meses la iba a volver a ver, cuando pensé que no regresaría más, cada día faltaba menos para reencontrarme con ella. Su llegada estaba prevista para el lunes 9 de enero y así sin esperarselo uno, falleció el viernes 6.

Aquel día eran las 11:20am cuando recibí la llamada de mi prima llorando, yo había llegado a mi trabajo, estaba caminando rumbo a la oficina, comencé a caminar más lento mientras la escuchaba decir que Amelia se estaba yendo, que ya no resistía más y que la iban a desconectar. Colgué minutos después y entré al baño a llorar, lloré con tanta tristeza que no podía creer lo que estaba sintiendo. A las 12:00pm salgo del baño para reincorporarme a mi trabajo y a la 01:20pm me mandaron un mensaje diciendo que ya se había ido, agarré mi celular, lo leí y lo guardé. Terminé de atender a un cliente y me fui al pasillo a llorar, si bien ya me lo esperaba, no podía terminar de creerlo. Estaba pasando, mi Melita se había ido y estando tan lejos... Otra persona más de la que no me pude despedir. Y no cualquier persona, mi Amelia, mi abuelita adorada, mi madre, quien dio todo por mí hasta el último momento, la persona que me crió desde bebé, mi Melita se había ido de mi lado para siempre y no pude darle un beso, un abrazo, no pude verla ni siquiera, no pude hacer nada más que llorar. Si mi mundo se estaba acomodando de nuevo, con eso no solo volvió a colapsar, si no que cayó por completo, caí por completo y no puse resistencia, me dejé llevar al vacío.

Depresión es una palabra tan fuerte pero usada con tanta facilidad, hay quienes no entienden y probablemente nunca lo hagan, vamos que yo tampoco lo entendía, hasta que me tocó vivirlo. Nunca creí que una persona podría hundirse tanto y en tan poco tiempo, y nunca falta el "eso nunca me va a pasar a mí" pero no cantes victoria tan rápido, que pasa, y pasa en el momento que menos te lo esperas. Te golpea con tanta fuerza que no ves vida en nada, nada te importa, nada te preocupa, porque lo peor que te pudo pasar, ya te pasó, te está pasando, lo estás viviendo. Siempre pasa que te imaginas como sería el día que... pero cuando el día llega, no puedes creer que puedas sentir tanto dolor, tanta angustia, tanta tristeza, no puedes creer que estés tan perdida, es terrible, ojalá nadie tuviera que vivirlo, pero bueno, es el ciclo de la vida, ¿no?

El ser humano tiene que aprender a reconocer cuando no puede luchar solo, pienso que es de personas valientes pedir ayuda cuando realmente la necesitan y yo ya no quería seguir así.
Estar rodeado de personas no deja de hacerte sentir solo, y así era como yo me sentía, sentía que nadie, por mucho que tratara, podía entender mi dolor. No encontraba resignación en ningún lugar, estaba tan hundida y al mismo tiempo con tantas ganas de salir ya de eso, ya no lo hablaba con nadie para no tener que revivir la historia en mi mente, trataba de distraerme pero en cuanto estaba sola, los recuerdos golpeaban y golpeaban con fuerza.
Era tanto lo que me consumía que debía parar, y así fue como conocí a Dora, mi psicóloga.
Desde entonces ella me ha ayudado, o al menos lo ha estado intentando bastante, pero, citándola, solo puedo decir que "no soy una persona flexible", lo que quiere decir que no me abro a las posibilidades u oportunidades. Dora es de las psicólogas que no te dicen lo que quieres escuchar, es de aquellas que te tratan con dureza, que te dicen la verdad que no querías que nadie te dijera, de ese tipo que yo necesitaba. Fueron conversaciones infinitas, risas, lágrimas, rabia, aparentemente Dora me estaba conociendo más de lo que yo quería aceptar y cada sesión siempre salía con algo más, con "eres más esto" "haces mal esto otro", le tenía una especie de cólera porque a nadie le gusta escuchar que te critiquen tanto, pero de eso se trataba, de que yo me diera cuenta, de que despertara ya. No era una etapa de duelo que iba a pasar tan fácilmente, no era algo que venía y se iba, era algo que había estado en mí por tanto tiempo, no necesitaba compasión, necesitaba dureza y Dora definitivamente era buena con eso.

Así de la mano de ella, de mi familia, de mi mejor amiga y sobretodo de mi novio, es que el día de hoy, después de algunos meses, estoy volviendo a ser la persona que era antes, intentandolo al menos, se me hace más fácil cada vez, pero no deja de ser una lucha constante entre los recuerdos y la realidad, a veces pienso que esto no está pasando y eso es lo peor que una persona puede hacer, hay que estar consciente de lo que se está viviendo, con todos tus miedos, con todo lo que te hizo llegar al punto en el que estás, no hay que olvidarlo, solo recordarlo lo suficiente como para que pises tierra sin que te duela.

Yo la sigo extrañando y cada día que pasa me recuerdo a mí misma que ya no está y que sin embargo todo sigue, nada se detiene, el tiempo sigue corriendo, la vida no para cuando pienso en ella, aunque mi corazón diga lo contrario.
Toda en esta vida son etapas, y la que estoy viviendo ahora es mucho mejor que la anterior, me siento más tranquila, vivo más feliz, tengo al lado a una excelente persona que no me ha dejado sola en ningún instante desde que todo comenzó, a quien no le importa estar sentado en una sala de espera mientras yo hablo con Dora, quien me contesta las llamadas a las 03:00am cuando no puedo sola, quien me lleva de la mano a todos lados, quien me hace sentir segura, fuerte. La vida me quitó personas importantes, sí, pero al mismo tiempo me mandó un ángel, a mi compañero de vida, todo a su lado se vuelve más fácil, más simple, es como si nada pudiera tocarme cuando estoy con él, es una bendición en mi vida, estoy segura que esta historia no hubiera sido la misma sin el a mi lado. Le agradezco una y mil veces todo lo que ha hecho y sigue haciendo por mí, me hubiera encantado que Amelia y él se conocieran para que ella supiera que me estaba dejando con la persona correcta, que no se preocupara más por mí, que iba a salir adelante.

Y en eso estoy y en eso seguiré, no tengo nada comprado, ni asegurado todavía, pero hoy por hoy he regresado al camino y no planeo volver a perderme en ningún futuro.














sábado, 11 de junio de 2016

Despedida.

Después de meses sin derramar ni una sola lágrima, de pronto hoy salieron todas sin parar, de golpe y sin consuelo. Esto es para ti, que te has ido hace unos minutos...
No tengo cómo explicar lo que siento dentro de mí y lo terrible que ha sido esta noche para todos nosotros que te amamos tanto y estamos tan lejos. A pesar de que siempre dicen que debemos ponernos en el peor escenario, yo nunca lo hice, siempre confié en que todo esto acabaría pronto y tú volverías a ser el mismo, que volverías a torturarnos a Patrick y a mí con tus preguntas existenciales y que seguirías ejerciendo la misma presión sobre nosotros por mucho tiempo más. Recé todas las noches por ti, pidiendo que por favor te permitieran quedarte a nuestro lado, de alguna u otra manera nos has marcado a todos. Patrick y yo somos lo que somos gracias a ti, a tu mano dura al comienzo, a tu confianza años después, por eso tan cliché que los adultos dicen "más adelante me lo vas a agradecer" y yo no tengo más que gracias infinitas para ti, por haber sido la persona que fuiste con nosotros, por más que un tío ser un mentor, un consejero, por ser esa persona que nos ponía en nuestro lugar cuando lo merecíamos. Recuerdo toda mi niñez llena de "traumas" contigo, todas las veces que corría a que mamá me peinara para que no me llamaras la atención, por esa mirada que decía mucho más que mil palabras y hacía que me quedara quieta, por tu rectitud con propósito para años después convertirte en un amigo una vez que sentiste que tu trabajo con nosotros estaba hecho. Por todas las veces que juntos hicimos renegar a la abuela, por burlarnos de tantas cosas, por las bromas pesadas, pesadísimas, por todas las veces que nos hiciste reír... 

Hace poco nada más fue tu cumpleaños y todo el mundo me repetía que te saludara, lo repetían de tal manera que sabía que lo hacían como diciendo que este iba a ser tu último cumpleaños y yo me negaba a creerlo, yo me decía una y otra vez que me quedaban muchos más años por saludarte y por festejar tu vida, me equivoqué. Me cuesta creer que te has ido, no puedes imaginar el vacío que dejas con tu partida, eres esa clase de persona imposible de reemplazar, eres único. 

Me repito constantemente que es mejor así, estabas sufriendo tanto y se hizo hasta lo imposible por mantenerte con nosotros, ya no era justo... Y aunque tú te aferrabas tanto a la vida y tenias tantas cosas por hacer aún, ya era demasiado lo que habías soportado. Me quedo con muchisima pena porque añorabas tanto vivir pero ya era cruel seguir así.
Y qué día partes encima, en el cumpleaños de tu madre, qué terrible recuerdo nos dejas a todos, a ella, que no se cansa de llorar y a mí se me destroza el corazón en mil pedazos. Tío, ojalá que donde sea que estés ahora puedas sentir mis palabras y que sepas que te adoro con todas mis fuerzas y que siempre, siempre te voy a llevar dentro de mí. Eres una de las personas más importantes en mi vida y que me duele en el alma saber que no te volveré a ver, ni volveremos a reír juntos. Estoy profundamente triste y no sé cuánto tiempo tome esto en sanar pero que te puedes ir tranquilo, que aunque demore, las heridas cicatrizarán y sonreiremos al recordarte.
No tuve la oportunidad de hacerlo pero esta es mi despedida para ti, deseando que allá donde estés seas tan feliz como lo fuiste aquí con nosotros y pidiendo que cuides mucho de la abuela, que le des fuerza y resignación para aceptar tu partida. Te llevaré conmigo a donde quiera que vaya, hasta siempre. 

domingo, 20 de marzo de 2016

I'm a diamond dear, no one can break me.

Yo lo presentía.


Era esa clase de día en el que sientes una extraña sensación en el pecho, como si supieras que algo malo podría pasar en cualquier momento; no lo sé, pero esa mañana yo me sentía extraña. Los últimos meses anteriores a ese día fueron una batalla interna entre lo que me hubiera gustado tanto que pase y lo que en realidad estaba pasando. Me sentía mal por todo, odiaba estar en aquella situación una vez más, después de tantos años verme sumergida en lo mismo era algo con lo que no podía lidiar en aquel momento. Y me alejé, te alejé, nos alejé a los dos y perdí el camino nuevamente. Estar contigo fue la tercera cosa más difícil que me tocó vivir. Y pensar que te quería tanto... Y pensar que me moría por estar contigo, y una vez que estuvimos, me mataban las ganas de olvidarte.

Yo cometí un gran error en su momento y tú me aceptaste de regreso con los brazos, aparentemente, abiertos. Lo cierto es que ahora me sabe más a trampa que a cariño contenido. Porque tu "Yo me quedé con ganas de amar después que te fuiste, y que mejor que entregarte todo a ti... De nuevo, una vez más, a ti" sonó muy bien aquella noche, y el "Demonios, contigo nunca puedo" seguido de un beso, un beso de esos que parece que llevabas esperándolo por mucho tiempo, un beso de esos que das alocadamente porque sientes que se te va a acabar el tiempo, o la vida, ya no sé. La noche en el auto riendo, el "extrañaba tanto verte reír, hacerte reír", las noches largas de conversaciones infinitas, enamorándonos una vez más, tratando de recuperar lo que era nuestro y la vida nos quitó (o yo dejé ir). Y todo se iba poniendo en su lugar, y nos hacíamos felices nuevamente, o al menos eso creíamos, y claro, nos equivocamos.

Aquel día en el que te quisiste marchar yo debí dejarte ir sin decir más, yo debí rendirme de una vez por todas y quizás así todo hubiera acabado diferente, pero te quería o intentaba quererte de nuevo, era difícil... "Yo ya no sé si sigo enamorado de ti"- me rompiste el corazón. Tú habías sido todo lo que yo quería por tantos años, me pasé más de la mitad de mi vida deseándote a mi lado que cuando el día llegó no supe qué hacer contigo, pero quería, sentía que me debía todos los intentos posibles por mantenerte a mi lado, eras mi trofeo, eras aquel que dijo que nunca se enamoraría pero que logré conquistar, fuiste el que esperé por tanto tiempo, el que me ponía trampas y pruebas que fácilmente pasaba. Eras mi única compañía, a mí ya no me veían con otra persona que no seas tú. Te convertiste en todo para mí que no sabía cómo sostenerme sin tu ayuda.
Entonces, cuando aquella noche te querías ir de mi lado, me aferré con uñas y dientes a lo poco que nos quedaba y lo intenté de nuevo. Y tú cediste, y nos abrazamos, nos besamos, nos desnudamos y el resto es historia.

No pasó mucho tiempo para que lo nuestro terminara de romperse desde entonces. 
Nuestras vidas tomaron un rumbo diferente.
Tú estabas tan sumergido en tus prioridades por tanto tiempo que cuando me llegó a mí el momento, no pudiste tolerarlo. Y te sorprendías, te sorprendía el no saber de mí, el pasar todo el día sin que veas en tu pantalla "Stephanie te ha enviado un mensaje", hasta el hecho de que no te esté buscando pelea te sorprendía, que no me molestara ya con nada, que no le tomase importancia a tus bromas pesadas que siempre, y aunque lo niegues, escondían grandes verdades. Ninguno de los dos fue capaz de hablar con la verdad en ese entonces, ambos ya estábamos cansados, y en cierto modo ambos vimos más allá del otro y de la vida que teníamos a nuestro lado y había tanto más allá... 
Pero también había miedo, yo le temía a lo desconocido, a la soledad, a tu ausencia, le tenía tanto miedo a tu ausencia... El no volver a verte, el no reír más contigo, el que no me miraras a los ojos, a no volver a ver esa sonrisa que tanto amé, a tus manos, a tus besos, tus caricias, a todo. No estaba lista para olvidarte.

Entonces llegó ese día y nos vi a los dos en el mismo lugar de siempre, pero al que tenía en frente era otro. Ya no era la persona que conocí y de la que me enamoré alguna vez. Este era un personaje frío que me reclamaba nuestra suerte, nuestro fin ya esperado una vez más, y yo sólo te miraba, intentando encontrar una chispa del hombre que amé hace tanto tiempo atrás y el cual hace tanto ya se había marchado.

Y me hablabas con rabia y cansancio, mientras mi mirada se endurecía, y me llené de rabia también, y alcé una barrera entre lo que me decías y lo que realmente yo escuchaba, y había decidido que tus palabras no me iban a tocar más. Si habías decidido dejarme, una vez más, yo ya no era nadie para evitarlo, también estaba lo suficientemente cansada.

- "Yo ya no le veo ninguna solución a esto Stephanie, si tú tienes una por favor dímelo que quiero escucharlo" - dijo con los ojos rojos, evitando llorar.
- "No tengo nada que decirte."

La rabia me consumía, después de todo y de todas las razones que me diste para no estar juntos ¿esperabas que te de alguna solución? Estaba demasiado confundida esa noche, entre querer que no sea el fin pero sin embargo desear liberarme ya de esto, era ahora o nunca, era la oportunidad perfecta, el momento idóneo para salirme de esta relación de una vez por todas.

Pero no podía, y repentinamente me sentí muy triste, y sin darme cuenta ya estaba llorando. 

- Stephanie, sé que ahora sientes que todo se te viene encima y te sientes muy triste. Tú no sabes como estaba cuando tú te fuiste, pensé que no se me iba a pasar y mírame, se me pasó. También se te va a pasar a ti, créeme.
- Tú ya lo superaste - sonreí irónicamente.
- ¿A qué te refieres?
- A esto, antes de venir a verme... Ya lo habías superado, ya me habías superado.
- No es así, pero estoy convencido de que es lo mejor, más para ti que para mí, esto te va a enseñar mucho, vas a ver que sí.
- Sí, claro.
- ¿Podemos ser amigos?
- No.
- ¿Me das un abrazo?
- No. 
- Entiendo...
- Sé feliz.
- Tú también sé feliz Stephanie.



Y aquí estoy, después de llorarte tres días seguidos después de nuestro rompimiento, después de semanas sin escuchar ningún tipo de canción, ni ver ningún tipo de película porque sentía que todo me recordaba a ti y quería ser fuerte. Sin siquiera salir por miedo a cruzarme contigo, pretendiendo estar bien para que nadie me vuelva a ver mal por ti. Después de todo lo que pasé a tu lado, lo bueno, lo malo, lo bonito, lo terrible, lo dulce, lo ácido... Después de todo, sigo aquí, más fuerte y más feliz que nunca. Conociendo una tranquilidad que no sabía que existía, sintiéndome tan bien por cosas tan pequeñas, disfrutando de mí y de mi compañía, me siento más segura, más bonita, más dichosa por todo lo que tengo y por todo lo que se viene. Me enseñaste muchas cosas, pese a todo. Y ya por fin siento que no te debo nada, ya no me siento culpable por nada de lo que pude haber hecho en el pasado, ni me arrepiento de que las cosas no hayan salido de otro modo, porque esto, el día de hoy, es todo en cuanto conozco ahora y no me interesa regresar el tiempo para remediar nada. Las cosas no pudieron salir de un modo diferente al de hoy, como están, es como tienen que estar y punto. Ya no te extraño y mucho menos te amo, ya había dejado de amarte desde antes de terminar, cuando regresamos yo ya no te amaba y siento habértelo ocultado pero te quería y no quería perderte. Siento que siempre te voy a querer, de un modo muy distinto ahora, eres el recuerdo de que en algún momento me enamoré y que eso a veces no es suficiente. Eres el recordatorio que tengo para nunca más volver a sentirme como me sentí contigo, que no, no es normal y no, tampoco está bien. Eres lo que nunca más volveré a permitir en alguien más, ahora sé que merezco ser querida plenamente, sin frenos ni excusas. No volveré a aceptar menos de eso, nunca más. Tú no me enseñaste nada, yo aprendí contigo que es distinto, aprendí sola por todas las cosas que me pasaban contigo y del mismo modo me hice fuerte, sola. Nunca más nada me volverá a quebrar.

Si algo he de agradecerte es el hecho de haberte marchado, porque diste el paso que yo no me atrevía a dar, y sí, gracias, muchas gracias porque nos liberaste a los dos y porque me diste la oportunidad de querer a alguien, más de lo que alguna vez te quise a ti... A mí.

domingo, 7 de agosto de 2011

Dobby bebé


Te ves increíblemente adorable cuando duermes. Entiendo que no te guste el lugar de ahora, que necesites salir, correr y acurrucarte en mis manos, pero no puede ser así todo el tiempo, eres un bebé y te engrío porque comprendo que eres pequeño, y quizás te este acostumbrando mal, pero te miro, me derrito y tengo que ceder; cuando tengo el tiempo para vigilarte sabes que te saco de casita, me siento y espero a que vengas   buscando mis manos y saltando de pierna en pierna, o simplemente dar vueltas al cuarto para que me sigas. Eres demasiado tierno, aunque me des cariñito hasta que encuentras mis uñas y las muerdas, de todos modos has venido para alegrarme, y aunque no eres un animalito tan sensible como otros, siento que me reconoces y que sabes lo mucho que te quiero y lo protegido que vas a estar siempre conmigo. Te amo cosita, mi dobby hermoso!

miércoles, 8 de junio de 2011

Pero cuando él crea que duermes
Tú vas a estar sopesando tus opciones

domingo, 6 de marzo de 2011

We are broken. What must we do to restore?

"I am outside and I've been waiting for the sun
With my wide eyes I've seen worlds that don't belong"


Difícil es cuando las cosas no solo no nos salen, sino que terminaron peor a como nos imaginamos que iban a terminar. Creo que mi único pecado fue creer demasiado en esto, pensar que a tu lado lo podía todo cuando en realidad lo único que no pude hacer fue conservar el amor que sentías al principio, y eso Nicholas, eso exactamente era todo lo que tenia que hacer. No sé si me siento triste por recordar los momentos que pasamos juntos o por recordarte a ti.  Lo que sea que signifique esto que siento todos los días y a cada segundo desde el día que decidiste salir de mi vida, me esta matando. Lo que pasa Nicholas es que no me encuentro en ningún lado, ¿has sentido eso alguna vez? Es como cuando tus padres deciden que ya es hora de que entres a un kinder, ya te inscribieron, por lo tanto sabes que va a suceder, pero no te dicen cuando, es una ‘sorpresa’, mientras que esperas el día, te aferras lo más que puedas a tus padres, quizás si sienten tu amor, decidan esperar un tiempo más para alejarte de ellos, y es que cuando eres niño así sientes aquello, y cuando llega el día, tus padres te dejan en la puerta del kinder esperando que hagas amigos, que te acoples a otro mundo, y en la despedida sonríes haciéndoles creer que estarás bien, pero cuando entras, cuando te hallas ahí totalmente solo, en un mundo que no conoces, que no querías conocer… pero al final de cuentas esta sucediendo, es tarde.
Así es como me siento ahora, sola… en un mundo que jamás quise conocer, ese mundo al que me empujaste, esperando que haga una nueva vida, lejos de todo lo que ya conocía, lejos de lo que día a día me hacia feliz y lo siento Nicholas pero no puedo. Sé que creíste que era más fuerte que tú, que miraría para adelante y viviría feliz recordando lo nuestro como algo lindo pero que tuvo que terminar, pues entérate que no, ni soy fuerte, ni vivo feliz, ni voy a recordar lo nuestro de ese modo… Bueno, ni siquiera sé como debo recordarlo, ¿te das cuenta? Estoy perdida y la verdad… no quiero que me encuentren… porque, te va a sonar tonto, pero sé que puedo hundirme más… Y tal vez, eso sea precisamente lo que necesito, tocar fondo. Y ahora no puedo, porque sé que las cosas pueden empeorar, y me refiero a que… sé que me sigues queriendo, y eso me mantiene entre la superficie y el pozo, porque por lo menos tengo de que sujetarme a veces, cuando pienso que no se te va a dar fácil olvidarme, y quizás muy dentro tuyo vas a desear dejar de amarme, pero al igual que yo, te vas a dar contra la pared cuando te des cuenta que no será tan fácil. Sé que lo nuestro ha sido difícil… y que algunas noches nos dormíamos odiándonos, pero en el fondo nos amábamos mucho, y eso es precisamente lo que quiero que recuerdes: que si ahora quieres olvidarme… es porque en algún momento de tu vida me amaste tanto que comenzó a doler.

jueves, 24 de febrero de 2011

Big city dreams.

"This midwest town is gonna miss you"

Hola mi pequeño gran amigo, Oh Dios si pudieras imaginar que tan extraña me siento escribiéndote después de tantos, tantos años. No sé si tenga un motivo para hacer esto, solo que me encontraba haciendo maletas, ahora mismo te estoy escribiendo desde Canadá, no lo hice desde Perú porque…. Bueno no sé por qué en realidad, quizás necesitaba tiempo para pensar que iba a ponerte, lo que me pareció bastante extraño porque entre nosotros no existía palabras muy pensadas, quiero decir, nos entendíamos tan bien que podíamos hablar de cualquier cosa. Ahora es diferente porque ha pasado tanto tiempo desde la última vez que hablamos y decidimos alejarnos. Y bueno a lo que iba, estaba buscando cosas que podría llevar a Cañada, Sofi me ayudaba, le pedí que por favor vea debajo de la cama a ver si encontraba algo, ella sacó una caja llena de polvo, cogí un mantel y la limpié. Era mi tan desaparecida caja de converse llena de recuerdos de lo que había sido mi adolescencia hasta los primeros años que me convertía en una “verdadera mujer”.  La abrí con bastante cuidado, no había visto esa caja en años. Encontré todo lo que había dentro sumamente fascinante aunque solo se trataba de cartas, envolturas, tarjetas, hojas de papel con varias historias (de cuando escribía en el colegio) y bueno; exactamente al  fondo de la caja; nuestra foto, la envoltura de la primera galleta que compartimos y boletos de buses con corazones atrás que unían nuestros nombres. Sonreí con tanta nostalgia que mientras lo hacia podía sentir como mis ojos brillaban. En ese preciso momento me di cuenta de lo que te quería antes y de lo injustos que fueron todos con nosotros.  De nuestra tonta decisión de alejarnos porque yo no soportaba que te señalen y tú no soportabas que me sintiera culpable. Me di cuenta de lo dulce e inocente que había sido lo nuestro, que aunque nunca tuvimos nada, tuvimos mucho. Pero la gente y su morbo no nos dejaban tranquilos, nos señalaban como si hubiéramos hecho algo malo, y si te escribo ahora es porque estoy segura que lo sigues viendo así, y te lo digo porque yo también lo hacia, hasta el momento que me reencontré con tu recuerdo.
Nuestro amor era tan… único, pero no se trataba de esa clase de amor que todos pensaban, era algo que solo nosotros entendíamos, porque todos pensaron que yo me aproveché de la situación, tú acababas de terminar un largo romance y yo seguía con el mío. Era motivo suficiente para que todo el mundo nos culpara, para que nuestros amigos se alejaran de nosotros, para que le llenaran la cabeza a mi novio acusándome de cosas que no había hecho, que no hicimos jamás.
El mundo es tan cruel, y todo estaba tan bien hasta que nos comenzó a afectar, hasta que llegó el momento donde nos sentíamos culpables por seguir viéndonos, hasta que nos sentíamos tan mal por reír juntos.
No sé como explicar ahora, lo que éramos, pero tu y yo sabemos que no hemos traicionado a nadie porque jamás pasó algo entre nosotros, porque no hubo ni pensamientos ni deseos, simplemente éramos lo que éramos, sin etiquetas y sin explicaciones que dar.
Por eso me gustabas, porque no te detenías a pensar en nosotros como conjunto, si no en dos seres totalmente distintos que encontraron algo en el otro, y me querías, me adorabas tanto que aunque no querías dejar de verme, sabias que era la única manera de poder estar tranquila.
Pensé en ti por muchísimo tiempo, y lloraba con cólera, con resentimiento porque no era justo que dos personas que se quieren tanto tengan que separarse, pero yo debía luchar por mantener mi relación estable y tú… tú debías encontrar a una mujer que te de la clase de amor que yo te daba pero que esta pueda pertenecerte en su totalidad. No te deseo el típico amor de pareja, quiero para ti algo como lo que tuvimos, porque fue tan mágico que quiero que lo experimentes de nuevo y seas feliz.
Yo lo soy, aunque siempre me pregunté como seria mi vida contigo y sonreía al recordar la primera torpe vez que salimos y todo nos salio mal pero ahora sabemos, que en el fondo nos fue demasiado bien, más de lo que imaginábamos y más de lo que ambos queríamos.
Mi pequeño gran amigo, cuanto te quise, cuanto te quiero y cuanto te voy a querer. Gracias por darme tanto amor y por defenderme siempre, sé que algún día nos veremos otra vez y estoy segura que será como si nunca nos hubiésemos dicho adiós.